La bioconstrucción es la construcción que promueve la vida. Trabaja con materiales naturales y cercanos para crear espacios saludables. Es una manera de construir, pero puede ser mucho más, puede ser una forma de vivir de manera coherente con el entorno natural, una toma de conciencia del entorno que nos envuelve y una actitud de respeto hacia el mundo en que vivimos y hacia todos los seres que lo habitan.

Creemos en la bioconstrucción por un tema de salud, entendida como un concepto global, la nuestra, la de nuestra casa, la del entorno, la del planeta y la de las personas que en él vivimos.

Pasamos el 90% de nuestro tiempo dentro de edificios, por lo que la calidad de los materiales que los componen influenciará nuestra calidad de vida y nuestra salud.

Los materiales naturales absorben contaminantes, no crean contaminación ambiental y generan espacios confortables. Tenemos en cuenta la geobiologia, ya que es tan importante como construimos como el lugar donde construimos. Entendemos la vivienda como un organismo.

La OMS define salud como “estado de bienestar completo, físico, mental y social” y confort es lo que produce bienestar o ausencia de todo aquello que puede constituir una molestia. El objetivo de la bioconstrucción es crear confort, bienestar y salud.

Apostamos por la bioconstrucción porque aporta calidad. Nuestra vivienda es nuestra tercera piel y debemos dejarla transpirar. La construcción tradicional sella los edificios buscando su total estanqueidad, actúa como si llevásemos siempre impermeable, tanto si llueve como si hace calor. Los materiales naturales son higroscópicos, facilitan el intercambio de humidad entre el interior y el exterior, permiten la transpiración i regulan la humidad interior por la capacidad que tienen de absorber y emanar vapor de agua. Una vivivienda hecha con técnicas bioconstructivas se puede mantener durante todo el año con una humedad interior relativa del 50%. Una humidad entre el 40-60% activa los mecanismos de la piel contra los microbios, reduce la electricidad estática en las superficies de los objetos, disminuye los olores y dificulta la vida de muchas bacterias.

La eficiencia energética de los edificios se consigue con un diseño bioclimático, la elección de los equipos y electrodomésticos adecuados y un uso racional de la energía. El diseño bioclimático maximiza el aprovechamiento de las energias naturales y disponibles para aumentar el confort interior de la vivienda. Algunos materiales naturales, como la tierra, tienen mucha inercia térmica; otros, como la paja, son muy aislantes. Se trabaja con los materiales adecuados para cada fachada según su orientación, para cada pavimiento, para almacenar calor o para aislar, y de esta manera permiten mantener las condiciones óptimas en el interior de la vivienda consumiendo la mínima energia necesaria.

La bioconstrucción es ecológica. Utiliza materiales de proximidad, abundantes, que estan cerca de los lugares de obra, i se consume poca energia en su extracción y transporte.

Minimiza en gran medida los residuos de la construcción, tanto en el momento de construir como en el de deconstruir. Los materiales naturales se reintegran a sus ciclos naturales cuando dejan de formar parte de una edificación, y de esta manera evitamos dejar nuestra huella contaminante a generaciones futuras. Gran parte del parque de viviendas actual será residuo cuando se acabe su vida útil.

Con un mantenimiento adecuado la vida útil de una edificación bioconstruida es mucho más larga que la de una edificación construida según las técnicas que actualmente son más habituales.

La bioconstrucción impulsa la autoconstrucción y la participación de los clientes o promotores en algunas fases de la obra, incluidos los niños. Es un apoderamiento sobre una necesidad básica y permite proporcionar una cierta independencia del sistema. Nos da conocimiento sobre la vivienda propia, que no es posible en la construcción tradicional, un ahorro en la mano de obra y nos da la capacidad de entender y mantener el organismo en el que vivimos.

La bioconstrucción es apta tanto para obra nueva com para reformas o rehabilitaciones. En viviendas ya construidas es capaz de mejorar las condiciones térmicas, de humedad, energéticas y de salubridad.

Los materiales propios de la bioconstrucción se han utilizado desde hace milenios (los de la construcción que ahora se considera tradicional sólo en el siglo XX), estan libres de componentes nocivos, evitan las pinturas o aislantes de poro cerrado, los plastificados, los que retienen polvo electrostático y los que emiten gases tóxicos. Son los que estan más en consonancia con nuestra naturaleza, los que permiten una resonancia entre la arquitectura y sus usuarios.

Cristina Casali (arquitecta especialista en bioconstrucción)